17 de out. de 2010

A Cáceres


¡Ay, las calles!, estas calles
que revientan
estrechez hasta la locura.
Faustino Lobato. 

Allí donde anida el tiempo
voy en ocasiones a encontrarme
y me pierdo en los rincones
de recuerdos que calman
mi soledad endémica.

Me agasaja el Sol que calienta
las gargantas dormidas
de las gárgolas soñadoras,
y escucho el discurrir del agua
en este ecuador transparente
de sensaciones.

Pero no dejo de soñar
con el placer que me produce
volver a ti,
y derretirme en los pétalos
que pueblan los Golfines,
y levitar a La Montaña
para mirarte una y otra vez,
y poseer tus campanarios
y las Veletas,
para descansar en Bujaco
con los últimos destellos de día.

1 comentario:

tino dixo...

Gracias por los versos de entrada. me gustó el poema de remomoranzas: Cáceres es única. Buenos versos para tan inmortal lugar. Un abrazote. Tino